Opiniones  sobre  el  artista  y  su  trabajo

Si lo deseas, puedes dejar tu opinión en el correo electrónico:  carmelomorarodriguez@gmail.com

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Ensoñador incansable, creador incombustible, nos sorprendes con este nuevo proyecto! Todo mi apoyo y admiración! Seguiré mucho más de cerca tus creaciones. Un abrazo. Carlos Fuentes (10.05.2014)

Toda la vida viendo tus obras y todavía me sorprendo. Seguro que sigo sorprendiéndome siempre, sobre todo porque sé de buena tinta (En este caso electrónica. ja,ja) el trabajo que cuesta realizar cada una de esas obras de arte. Un abrazo y un beso.  Mario (13.05.2014)

El esfuerzo y las ganas de hacer lo que a uno le gusta dan como resultado estas obras. Recuerdo mi infancia rodeada de pinceles, paletas y lienzos y ahora todo está en una pantalla de ordenador, pero la imaginación y las ganas son las mismas. Y eso se refleja en todos los trabajos realizados. Sigue creando y nosotros disfrutaremos con tu trabajo. Un beso.  Almudena (16.05.2014)

Enhorabuena y felicidades por el reconocimiento a tu labor de tantos años que recibiste el primer día de verano. Que la vida te sonría, y tú a ella por todo lo bueno que tienes a tu lado. Un saludo.  Maribel Rodriguez (22.06.2014)

Thanks for the sensible critique. Me &amp my neighbor were just preparing to do a little research about this. We got a grab a book from our area library but I think I learned more clear from this post. I am very glad to see such wonderful info being shared freely out there. Jhon (29.06.2014)


         La obra de Carmelo Mora desborda imaginación, ritmo, fuerza cromática y dinamismo. En sus composiciones resuenan pinceladas de Kandinsky, considerado el padre de la abstracción lírica. Su temática, como su forma tan personal y sugestiva de narrar, es fruto de vivencias e influencias que el artista ha sabido conjugar con su carácter sensible y con una imaginería poética.

          Por nuestra larga y segura amistad, percibí siempre las muchas dotes artísticas de Carmelo, incluyendo su pasión por la pintura. Pero desconocía su capacidad para crear arte también con el ordenador. No me sorprende que se haya alejado de las corrientes más convencionales, porque a él le ha gustado seguir siempre una trayectoria artística independiente con un estilo muy personal. El resultado, que contemplo con admirada curiosidad, es una obra original en la que se funden el color, el ritmo, la frescura, la fantasía y la modernidad.

          La obra de Carmelo significa también un claro testimonio de vida, una memoria visual con la cual el artista nos transmite su visión del mundo y de las cosas que le rodean, de sus inquietudes y de sus gustos.

          La belleza y el significado profundo de su obra está en la exaltación de la comunicación de unos sentimientos que el auténtico artista lleva dentro. Comunicar, contar quiere decir hablar, y hablar, como nos enseña Sherazade, quiere decir vivir. La palabra, la comunicación está misteriosamente unida a la paz, porque tiene una función de diálogo. La palabra es dicha de un "yo" a un "tú" para unirse a un "nosotros". Y la máxima expresión de la comunicación es el arte, porque es un lenguaje universal que todos entendemos. Cuando las gentes, los gobiernos caen en el silencio se convierten en enemigos: entran en colisión. Por eso, conociendo los sentimientos de Carmelo, su entusiasmo por comunicar, veo que su obra nos brinda, por medio del color y de la serenidad de sus imágenes, sueños de paz, convencido de que el sueño de la utopía, al menos en el arte, termina por hacerse realidad.

Angel Gómez Fuentes


          El artista sabe, como nadie, expresar sus emociones y sentimientos a través de la obra de sus manos y a golpe de los latidos de su corazón y de su sensibilidad: el músico las expresa a través de sus melodías; el escultor las modela y las llena de vida; el actor las expresa con sus palabras; el pintor, con los sueños de su imaginación y la disposición de formas, volúmenes y colores.

          El pintor Carmelo Mora, con sus obras, nos traslada a mundos de irresistible belleza, a ensoñados paisajes, a expresiones coloristas donde se mezclan -como debe ser en toda obra artística- la razón y la belleza, la verdad y la fantasía.

          Sería ocioso insistir en el caudal de emociones y sentimientos que expresan cada una de estas composiciones. Pero sí es bueno recordar que, en cada momento de nuestra historia, el buen artista ha sabido ser precursor y vanguardia de mundos por venir. Éste es, entre otros muchos, el mérito de la presente exposición de Carmelo Mora, que ha sabido desde siempre integrar la tecnología más sofisticada y convertirla en el arte más humano, aquel que sabe hablar a la sensibilidad. De su corazón, primero, y después de sus manos han salido las hermosísimas realidades que hoy ofrece a nuestro deleite. Algunos acaso las llamarían “virtuales”; yo prefiero denominarlas sencillamente “obras de arte de cualificado valor”.

          El ánimo del caminante, tras haber recorrido paisajes llenos de vida y de color, se sosiega cuando llega el silencio y se apropia para siempre de lo que el pintor ha sabido transmitirle. “En un sosegado silencio” es, definitivamente, donde se puede meditar, rumiar, disfrutar y llenar el corazón de emoción y de agradecimiento a Carmelo, por habernos acercado una vez más a la irrealidad más real, y a la realidad más irreal: ese lugar donde el arte se confunde con la paz interior y explosiona en colores y sonidos.

          Gracias, Carmelo, por tu magnífica obra, y sigue haciendo que nuestro mundo, tan lleno de sufrimientos y sobresaltos, vea aligerado su peso gracias a trabajos tan magníficos como los tuyos.                                                                             

Luis Prensa Villegas


Carmelo… 

Has sido siempre crecimiento, junco en campo llano, sabiduría ancestral del pueblo, explorador de surcos y horizontes, fortaleza y juventud eternos.

Artista digital, deportista, músico y genio.

Toboseño y arnedano, “daliniano”, bilbaíno y “sabiniano”.

Poliedro de virtudes policromadas, soñador de abstractos sueños, pies bien plantados en la tierra y cerebro de firmes pensamientos.

Contador de historias incontables, libro abierto, cuidador de su espacio y de su gente, amor y humor siempre presente.

Conservador de amigos verdaderos, experto en exprimir la esencia de la vida, placer por compartir ante un café vivencias y momentos.

 En la guerra, batallador y guerrero, en la paz, hombre generoso y noble maestro.

 Lector impecable, coleccionista de estampas y recuerdos, disciplinado, siempre orden y concierto.

Impulsivo y reflexivo, según el momento, sencillez en la palabra y elegancia en los silencios.

Carmelo: Te has convertido en un gran señor, en hidalgo de crianza y, sobre todo, en creador.

Maribel Rodriguez Jiménez

Tu compañera de trabajo durante muchos años

 

 


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